Movilidad · 5 min de lectura
La movilidad es más que flexibilidad: entrena el rango que puedes usar
Un rango útil no es solo un lugar al que puedes llegar. Es un lugar al que puedes moverte, controlar y volver a utilizar.
El rango es solo la primera pregunta
Si puedes alcanzar una posición de forma pasiva pero no puedes entrar en ella con control, es posible que ese rango todavía no resulte útil en una zancada, un alcance por encima de la cabeza o un cambio de dirección. Por eso Mari plantea la movilidad como un rango utilizable y no como una competición por llegar más lejos.
El objetivo no es que todas las articulaciones se muevan lo máximo posible. Se trata de explorar el rango que pide tu actividad y después desarrollar el control suficiente para usarlo con comodidad y de forma repetida.
Una forma práctica de entrenarla
Empieza con un movimiento lento que te permita observar el rango disponible. Reduce la velocidad o el rango hasta que puedas mantener un movimiento fluido. Después añade una pausa, una resistencia ligera o una versión más activa cuando resulte apropiado.
Por ejemplo, una rotación de cadera con apoyo puede convertirse en un cambio sin apoyo; un balanceo de tobillo puede formar parte de una sentadilla dividida; un deslizamiento de hombros puede convertirse en un alcance por encima de la cabeza con una carga ligera. La progresión útil es la que puedes controlar, no simplemente la variante más difícil.
Lo que no conviene perseguir
Más sensación no significa automáticamente más progreso. Forzar un estiramiento, rebotar al final del rango o tratar cada día de rigidez como un problema que hay que solucionar puede hacer que la práctica sea menos útil. Usa un rango tolerable y valora el movimiento a lo largo de varias sesiones, no por un solo intento espectacular.